105 años del Natalicio del Dr. Jacinto Convit

11.09.2018
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Jacinto Convit en la infancia. Fuente: Fundación Jacinto Convit

 

 

Un 11 de septiembre del año 1913 nace en La Pastora, Caracas el Dr. Jacinto Convit, hijo de madre venezolana, Flora García Marrero, de origen canario y un español de origen catalán, Francesc Convit i Marti, naturalizado venezolano; y es por eso que el día de hoy conmemoramos los 105 años de su natalicio. Por lo tanto realizamos la traducción de un articulo tributo publicado en la prestigiosa revista American Journal of Tropical Medicine and Hygiene por los Doctores Paniz Mondolfi y Barry Bloom en el año 2014, ambos autores son unos de los tantos pupilos que tuvo el Dr. Convit durante su larga carrera científica.

Microfotografía de Mycobacterium leprae obtenido de una lesión cutanea. Fuente: CDC

 

 

 

El 14 de Mayo del 2014, Jacinto Convit falleció en Caracas, Venezuela a la edad de 100 años. El Dr. Convit fue una figura importante en la historia de la lepra y la investigación en parasitología. Aunque mayormente conocido por sus fundamentales aportes al estudio de Mycobacterium leprae, el agente causal de la lepra (Enfermedad de Hansen), su trascendencia en el estudio de las enfermedades parasitarias y en el campo de la inmunoterapia fue de enorme significancia.

 

El Dr. Jacinto Convit, egresado de la Universidad Central de Venezuela con el titulo de Doctor en Ciencias Médicas en el año 1938. Venezuela vivía una gran crisis económica y social en esa época.

La carrera profesional del Dr. Convit abarcó un periodo de mas de 70 años. Comenzó en 1938 cuando se recibió como Doctor en Ciencias Médicas por la Universidad Central de Venezuela en Caracas. En aquellos tiempos su Venezuela natal, era un país rural, pobre y plagado de enfermedades, en el cual cualquier persona sospechosa de padecer la enfermedad de Hansen era estigmatizado y condenado al aislamiento. La manera en que estos pacientes eran confinados en leproserías aunado a la extraordinaria sensibilidad humana de Convit, jugaron un rol fundamental en su incansable cruzada contra la estigmatización de los pacientes con lepra.

A la edad de 23 años, y en la era en que no se conocía ninguna cura para esta temible enfermedad, Convit  decidió dedicar su vida al desarrollo de una alternativa para curar a dichos pacientes, decidiendo internarse en uno de los mas importantes leprocomios de Venezuela, la leprosería de “Cabo Blanco”. Su primer objetivo fue el de dar fin al prejuicio y la exclusión de los condenados por ésta enfermedad, objetivo que logro cumplir con éxito al poco tiempo de asumir la Dirección Nacional de Leprocomios, tras convencer al gobierno de turno de liberar a los enfermos del aislamiento. Su trabajo contribuyó a cambiar las medidas de control de la enfermedad en Venezuela, sustituyendo al aislamiento compulsorio por el tratamiento ambulatorio de los pacientes.

El Dr. Jacinto Convit (abajo y al centro) junto a sus colaboradores en la Leproseria de Cabo Blanco ubicada en Maiquetia. Dicho lugar era el centro asistencial a los pacientes con enfermedad de Hansen (Lepra). Enfermedad milenaria y estigmatizante. Fuente:Fundación Jacinto Convit.

Durante estos arduos años, el Dr. Convit también se voluntarió como médico en otras leproserías alrededor del país destinando gran parte de su tiempo al estudio de los diversos aspectos clínicos y epidemiológicos de la lepra. Logró inspirar a un modesto equipo de estudiantes de medicina, farmaceutas y enfermeras entregados día y noche a la búsqueda de una cura para éstos pacientes. En un principio, tan solo existía el aceite de Chaulmoogra, una opción muy poco efectiva la cual causaba severas nauseas al administrarse por vía oral, ó gran dolor al administrarse por vía intramuscular o subcutánea. Esto llevó a Convit y a su equipo a una carrera contra el tiempo en busca de una efectiva alternativa terapéutica, objetivo que fue logrado al muy poco tiempo tras comprobarse la eficacia de las sulfonas y varios de sus derivados contra la lepra a principio de la década de los 40.

El Dr. Jacinto Convit en su laboratorio en el Instituto de Biomedicina en Caracas, Venezuela manipulando un armadillo de nueve bandas, siendo este el animal modelo utilizado para obtener grandes cantidades de bacilos de lepra no cultivables para el desarrollo de la vacuna. Fuente: Fundación Jacinto Convit.

Uno de los mayores logros de Convit fue la creación de la red de servicios de Dermatología Sanitaria alrededor del país, lo cual le permitió no solo implementar el tratamiento a los pacientes de lepra, sino también proveer una labor educativa así como el control de los contactos. Estos servicios regionales progresivamente fueron expandiendo su cobertura y rango de actividades a otras enfermedades endémicas tales como la leishmaniasis y oncocercosis, siendo replicados como modelos e integrados a los programas sanitarios nacionales de otros países en Latinoamérica.

En 1960, Convit fue comisionado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para implementar un programa de vigilancia y desarrollo de medicamentos para tratar diversas enfermedades parasitarias, conllevando a la creación del Centro de Cooperación para Evaluación de drogas en las Américas. Posteriormente, en 1971, fue designado por la OMS como director del comité para el estudio y clasificación histológica de la lepra, y luego en 1973 como Director del Centro Panamericano para la Investigación y Entrenamiento en lepra y otras enfermedades tropicales (OMS/OPS). Igualmente se desempeñó como miembro entre el panel de expertos de la OMS encargados de asistir en la redacción del reporte de Comité de Expertos de los años 1962-1967 y 1972.

Fachada del Instituto de Biomedicina, fundado por el Dr. Jacinto Convit, ubicado en Caracas

El Dr. Convit también fue ampliamente reconocido como pionero en el campo de la inmunoterapia tras desarrollar a mediados de la década de los 70s un efectivo modelo inmunoterapeutico para la lepra, combinando bacilos purificados, obtenidos de armadillos de nueve-bandas infectados, junto al potente estimulante de la inmunidad celular Bacillus Calmette-Guerin (BCG) como adyuvante. Tal modelo fue extrapolado y aplicado igualmente para la leishmaniasis, ayudando de manera importante a miles de pacientes afectados durante períodos de escasez de antimoniales y exhibiendo una eficacia comparable a mas bajo costo.

La carrera académica de Jacinto Convit fue extraordinaria. Inició su carera docente en el Departamento de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela, y luego se desempeñó como profesor titular en el Departamento de Dermatología de esta misma universidad.  En 1976 fundó el post-grado de especialización en Dermatopatología y en el año 2000 el programa de Maestría en Epidemiología de Enfermedades Endémicas. Contribuyó igualmente a la creación del Instituto Nacional de Dermatología, y posteriormente en 1984 fundó el Instituto de Biomedicina, un centro de investigación estado-del-arte dedicado a la investigación en ciencias básicas y al servicio médico público en las áreas de Dermatología y Enfermedades Tropicales.

Erythema Dyschromicum Perstans, patología cutanea descrita por el Dr. Convit. Fuente: Dr. Hasnaa, et al.

Cursó entrenamientos en Dermatología, Epidemiología y Bioestadística en la Universidades de Columbia, Case Western y Stanford, y se desempeñó como Profesor visitante en Stanford y la Universidad de Miami. Publicó sobre 300 artículos científicos originales. Como  experto clínico y provisto de un agudo instinto diagnóstico contribuyó grandemente al estudio y clasificación de un plétora de patologías dermatológicas. Fue el primero en describir el polo maligno de la Leishmaniasis cutánea americana, acuñando el termino “anérgica” o “leishmaniasis cutáneo difusa”, e igualmente se incluye entre los autores que describieron por primera vez el raro y peculiar trastorno pigmentario conocido como “Erythema Dyschromicum Perstans (dermatosis cenicienta).”

Sin embargo, su contribución a la medicina y al campo de las enfermedades infecciosas trascendió mas allá de su particular interés por la lepra y la leishmaniasis. Estudió, escribió e impartió cátedra de manera extensa acerca de otras enfermedades endémicas tales como micosis subcutáneas, filariasis linfática, oncocercosis y parasitosis intestinales. Incluso, ya en sus últimos años, el Dr. Convit exhortó a sus mas cercanos colaboradores y amigos a emprender un último y ambicioso proyecto; el de extrapolar su experiencia de vida en modelos inmunoterapeuticos microbianos al mundo del cáncer. “Hay mucho por aprender acerca de la inmunidad y el cáncer, y los microbios pueden esconder la clave para hacer importantes avances en éste campo” afirmó una vez en sus últimos años de vida.

El Dr. Jacinto Convit recibiendo el Premio Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1987

La prominente carrera del Dr. Convit en el campo de la Medicina Tropical fue reconocida por una serie de premios altamente prestigiosos, entre los cuales resaltan el Premio “Príncipe de Asturias” en ciencias y tecnología, la Legión de Honor de Francia, la medalla “Salud para Todos” otorgada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el premio Abraham Horwitz por liderazgo en la salud inter-americana, la medalla Armand Frappier, el premio Alfred Soper, y el premio “Héroe de la Salud” otorgada por la organización panamericana de la salud (OPS). Igualmente fue incluido entre los 65 médicos compasivos del mundo por la Asociación Medica Mundial.

 

A través de los años, se desempeñó en una serie de cargos académicos en distintas instituciones y coordinó numerosas reuniones internacionales. Fue electo presidente de la Sociedad Internacional de Lepra, la cual dirigió durante una década (1968-1978); y se desempeñó como miembro honorario de la Sociedad Americana de Medicina Tropical e Higiene, la Real Sociedad de Medicina Tropical e Higiene, la Asociación Americana de Dermatología, la Sociedad de Dermatología Investigativa, y fue miembro fundador de la Sociedad Internacional de Dermatología Tropical.

El Dr. Jacinto Convit en su laboratorio en Caracas.

El legado del Dr. Convit no solo incluye sus importante logros en el campo de la Medicina Tropical, la quimioterapia e inmunoterapia de enfermedades infecciosas, sino también su influencia y contribución a la carrera de muchos otros. Entrenó a un número importante de estudiantes doctorales, fellows post-doctorales e investigadores, quienes ahora se encuentran esparcidos en instituciones académicas y de investigación a lo largo del mundo. Igualmente formó a generaciones de inspectores sanitarios y de salud publica, así como médicos que hoy ocupan posiciones relevantes como autoridades y voceros a nivel global. Su puerta siempre estuvo abierta, y no era una sorpresa visitarlo en su casa y conseguirlo almorzando junto a sus pacientes.

 

Una de las influencias mas prominentes del Dr. Convit, fue sobre un grupo de jóvenes científicos inspirados a aplicar sus destrezas en inmunología y epidemiología a importantes problemas de las naciones en desarrollo. Se deleitó en aprender sobre nuevos conceptos en ciencia y generosamente compartió su vasto conocimiento clínico con todos. Éste grupo se convirtió en IMMLEP, el grupo de inmunología de la lepra de la OMS, el cual fue tan exitoso en intercambiar ideas, datos y reactivos, que inspiró la creación del Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y el programa especial del Banco Mundial para la investigación y entrenamiento en enfermedades tropicales.

 

Tenía una gran visión y comprensión por la gente, tratando a todos por igual y siempre con una mezcla de cariño y gran respeto. Por sus pacientes, tenía un don especial, el de tocar sus corazones así como su piel y transmitirles cuanto le importaban. Fue un humanista en todo el sentido de la palabra.

Entrenarse bajo la tutoría del Dr. Convit fue sin duda alguna no solo una gran evento educacional, sino una experiencia inspiradora y emocionante para quienes fuimos afortunados de trabajar con él. Practicó lo que enseñó, dando el ejemplo y trabajando hasta su último día de vida. Sus logros en investigación y rol como educador son tan solo un legado parcial de sus extraordinarios logros. Su verdadero legado yace en el ejemplo que marcó como esposo, padre, maestro, amigo y sobre todo como un médico cuya vida giraba en torno al cuidado de sus pacientes. Con su carácter tranquilo, modesto y perseverante, nunca será olvidado. Todos sentimos una gran sensación de pérdida ahora que ya no está con nosotros Hemos perdido no solo un gran científico, sino a un mentor y muy querido amigo.

 

Alberto E. Paniz-Mondolfi. Department of Laboratory Medicine. Yale University School of Medicine. New Haven, Connecticut; and Instituto de Biomedicina Laboratorio de Bioquıímica. Caracas, Venezuela

Barry R. Bloom.  Harvard School of Public Health. Department of Immunology and Infectious. Diseases and the Department of Global Health and Population Boston, Massachusetts.

Referencia:

  1. Paniz Mondolfi AE, Bloom BR
    Dr. Jacinto Convit. (1913-2014)
    Am J Trop Med Hyg.
    Fecha: Agosto, 2014. Ver artículo completo.

 

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